Las
personas siempre dicen que los días lluviosos son negativos, que no son del
todo productivos y que realmente no aportan nada positivo a la vida en la
ciudad. Pienso diferente, pienso que los días lluviosos tienen una
significación psicológica, por medio de la cual si nos detenemos a entender la
función de la lluvia en los ciclos de la vida, nos daremos cuenta que todo
tiene su tiempo, y que la lluvia es ese instante en el cual se vale mojarse, se
vale desacelerar un poco del ritmo de la vida y empezar a detallar cosas que
normalmente pasan desapercibidas.
La
lluvia tiene una función sanadora en el ciclo de la naturaleza y en la ciudad
realmente logra hacerlo notar, no solo por los trancones insoportables y la
gente oliendo a perro en el transporte público, sino porque debido a la lluvia
nuestras prioridades cambian, ya no nos afana llegar lo más rápido posible a
nuestro destino, sino que empezamos a buscar refugio de la lluvia y empezamos a
ver las cosas de distintas maneras.
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