Ahora, como una persona externa a la publicidad, dejando mi carrera de lado, debo confesar que detesto los Jingles con el alma, nada peor que después de una de las mejores canciones en la lista de éxitos de Radioacktiva o Radiónica empiece a sonar un merengue de algún lavaplatos o un banco. Pero debo ser totalmente sincero, hay un Jingle que es sublime, hermoso y que transmite la pasión de millones de personas en el mundo... El himno de la Champions League.
El himno del máximo torneo de la UEFA, adaptado por Tony Britten, de la composición original de Georg Friederich Händel Titulada "Zadok the Priest" transmite millones de emociones a los hinchas de todo el mundo. Ha sido coreado en todos los rincones del mundo, y desde la estrategia de comunicación genera un engagement altísimo compara solamente con las canciones de Coca Cola.
Así que la próxima vez que escuchen el himno de la Champions recuerden que es un Jingle que no parece Jingle, porque la mejor publicidad no parece publicidad.

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